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ACEBO - RED PROFUNDA - MORTERO DE ASTRANA


Hacía ya tiempo que Israel nos iba hablando de los trabajos que estaban realizando para poder abrir una nueva variante en el sistema Mortillano. En concreto, una conexión entre la zona de Rubicera y el Mortero de Astrana que permite pasar por unos rincones del sistema muy especatculares. La idea es bastante sencilla... al menos sobre el papel. En lugar de seguir la travesía habitual, una vez llegamos a la 'Sala de la Espera' de Rubicera, ya pasado el 'pasamanos de la Araña' bajamos el P80, seguido de otro P110 para acceder a la Red Profunda, una zona que te deja con la boca abierta por los brutales volúmenes y las enormes dimensiones de sus galerías y pozos. Desde allí solo queda una "pequeña" subida: remontar el Gran Pozo del Mortero, un P178 con unos 148 metros completamente volados. Una auténtica barbaridad.

-DETALLE DE LA TRAVESIA CONVENCIONAL-

-DETALLE DE LA VARIANTE POR RED PROFUNDA-

Después del currazo que se han pegado los compañeros equipando y acondicionando toda esta zona Isra nos lanzó la propuesta: ¿y si hacíamos esta variante, pero llevándola un paso más allá? Entrando por Acebo, meterse en la Red Profunda para salir por el Mortero de Astrana.

La verdad es que no nos costó demasiado decidirnos. Ante una propuesta así solo podíamos responder una cosa: ¡De una! ¡Vamos a hacer esta locura!

Los tarados: Israel, Sergio, Carlos, Miriam, Gonzalo, Marc, Pau y Toni.

Antes de nada os adjuntamos los documentos de donde hemos sacado toda la información y que os recomendamos que en caso de querer ir a realizar la actividad tenéis que consultar: 

PREPARACIÓN LOGISTICA Y EQUIPO 

Para poder realizar esta travesía, específicamente para acceder a la Red profunda en recuperable es necesario tener 2 puntos muy importantes: 

1- LOGISTICA PREVIA A LA TRAVESIA: 

El dia anterior es necesario, en primer lugar dejar instalado en fijo el P178  Es decir, un equipo tiene que entrar por el Mortero de Astrana con alrededor de 230 metros de cuerda y un buen manojo de mosquetones hasta el Gran Pozo del Mortero y dejar toda la instalación preparada. És muy recomendable que una persona descendia hasta la base del pozo para comprobar que la cuerda llega correctamente al suelo y así asegurarnos de que, al llegar desde el otro lado durante la travesía, nos la encontremos al sitio... y en segundo lugar y opcionalmente, se puede considerar hacer un porteo a la boca de Acebo de cualquier cosa (equipos de progresión, cuerdas, agua, comida...) que nos ahorre el esfuerzo en portear el día siguiente. Todo suma cuando sabes que al día siguiente te espera una jornada muy larga.

En nuestro caso éramos un grupo de ocho personas, así que decidimos dividirnos. Isra, Miriam y Pau se encargarían de instalar el P178 entrando por el Mortero, mientras que el Sergio, Marc, Gonzalo y Toni aprovecharíamos para hacer un porteo de material hasta la torca de Acebo. 

2- GESTION DEL GRUPO: 

Hay que tener en cuanta que solo hacer Acebo - Mortero ya es una actividad comprometida. Si le sumamos la variante de Red Profunda las horas se multiplican. Hay que ser conscientes que no va a ser un paseo y que hay que estar preparado fisica y mentalmente. Desde Acebo a el punto más profundo en Red profunda hay 935 metros de desnivel y luego desde ahí al exterior otros 460 positivos... no es ninguna broma. 

Aunque esta travesía, realizada con un grupo reducido de tres o cuatro personas, puede hacerse de forma bastante rápida y cómoda, en nuestro caso éramos ocho. Eso nos obligó a buscar una manera más eficiente de organizarnos para evitar los típicos tapones que se forman cuando hay mucha gente progresando por una misma cavidad.

Lo primero era tener la travesía muy bien estudiada, especialmente la parte de Acebo, que es la más delicada a nivel de orientación y donde cualquier pérdida de tiempo puede complicar bastante la jornada. Decidimos formar cuatro equipos de dos personas, procurando que los integrantes de cada pareja se conocieran bien y, sobre todo, que tuvieran un nivel de progresión similar. La idea era que cada pareja fuera completamente autónoma durante toda la travesía, tanto en orientación como en progresión. Cada pareja lleva 2 cuerdas de 40 metros. Con esa configuración se puede realizar sin problema toda la travesía. 

Las entradas se realizaron de forma escalonada, dejando entre diez y quince minutos de diferencia entre cada pareja. De esta manera, en los puntos donde las esperas son inevitables —como pozos, pasos estrechos o zonas más selectivas— cada uno únicamente esperaba a su compañero. En cuanto la pareja superaba ese obstáculo, continuaba avanzando sin esperar al resto del grupo. Con este sistema conseguimos que la progresión fuera mucho más fluida, evitando esperas innecesarias y reduciendo al mínimo los atascos que suelen producirse en actividades con grupos numerosos.

DESCRIPCIÓN DE LA ACTIVIDAD:

La logística de la travesía es bastante sencilla. Dejamos un par de coches en la salida, en el Mortero de Astrana, y con el resto subimos hasta el aparcamiento de Acebo, desde donde comienza la actividad.

La aproximación hasta la boca de la torca son unos 3,5 kilómetros con alrededor de 350 metros de desnivel positivo, que se recorren en aproximadamente una hora. Una vez arriba, aprovechamos para comer algo, hidratarnos, preparar el material y hacer las últimas comprobaciones antes de entrar. Tal y como habíamos planificado, las entradas se realizan por parejas y de forma escalonada.

La Torca de Acebo comienza con una sucesión de pozos bastante continuos, siendo el mayor de unos 30 metros. Es un tramo entretenido, aunque conviene prestar atención en el P26 seguido del P13. En este punto existe la posibilidad de que un equipo que esté por encima pueda provocar caída de piedras de forma inevitable sobre la vertical siguiente. Por ello, es importante asegurarse de que la pareja anterior ya ha superado esa zona antes de continuar. También hay que estar atentos durante la recuperación de las cuerdas, ya que algún pozo puede dar algún que otro enganchón. Aun así, la cavidad se encuentra muy bien equipada y las instalaciones están, en general, en buen estado.

Tras superar esta primera parte vertical, alcanzamos la base de la torca, situada cota -170 metros, donde nos recibe una amplia sala. Es aquí donde se abre el impresionante P240, también conocido como Pozo Nieves Herrero, aunque en esta travesía no llegaremos a descenderlo. Nuestro recorrido continúa bordeando la cabecera de este gran pozo hasta localizar una cuerda fija que asciende por la pared opuesta. Tras remontarla, accedemos a la continuación de la travesía y dejamos atrás definitivamente la zona vertical de Acebo.

A partir de aquí la dinámica de la cavidad cambia por completo. Dejamos atrás la sucesión de pozos y pasamos a una progresión mucho más horizontal, aunque siempre con una ligera tendencia descendente. El recorrido alterna meandros, pequeños resaltes, pasos estrecho y algunos pozos intercalados, avanzando en todo momento hacia cotas más profundas. Durante este tramo el agua nos acompaña prácticamente todo el tiempo. En muchos puntos caminamos con el agua hasta casi las rodillas, aunque se progresa con bastante comodidad. 

Todo cambia al llegar a La Playa, donde hicimos la primera parada a las 4 horas de actividad  para comer en una galería de suelo arenoso y amplia. Allí también nos reagrupamos con los compañeros que iban llegando prácticamente con los tempos de entrada. 

A partir de aquí empieza, probablemente, la parte más exigente de Acebo. Primero aparecen los laminadores con su conocido Paso de los Bufidos, seguramente el punto más selectivo de toda la travesía. Sin embargo, si hay un tramo que se nos quedó grabado a todos fue la Galería del Cardín. Sin ninguna duda, nos pareció la parte más dura y larga de toda la entrada por Acebo. Se trata de un laminador acuático por el que, durante los primeros metros, no queda otra que avanzar completamente arrastrados dentro del agua. Al principio cuesta creer que realmente el camino continúe por allí, pero sí... no hay otra opción que seguir hacia delante. 

Después de unos cien metros realmente incómodos, completamente empapados y arrastrándonos por el agua, la galería empieza a ganar altura y por fin podemos ponernos de pie. A partir de ahí continúa durante varios cientos de metros, siempre con una ligera tendencia descendente. En este punto hay que prestar muchísima atención. Tras recorrer aproximadamente entre 200 y 300 metros, la continuación de la travesía abandona la galería principal y asciende por un meandro situado en el techo. Es un desvío relativamente fácil de pasar por alto y, si ocurre, puede hacerte perder mucho tiempo y, sobre todo, mucha energía. La Galería del Cardín va descendiendo constantemente, así que cuanto más te pases, más tendrás que remontar después para volver al punto correcto. Además del desgaste físico, este tramo también resulta exigente mentalmente. Si es la primera vez que lo recorres, nunca sabes exactamente cuándo tienes que empezar a buscar esa salida. Durante todo el recorrido tienes la sensación de que quizá ya te la has pasado, y esa incertidumbre hace que el avance se haga especialmente pesado.

Una vez localizado el punto de salida, la sensación cambia por completo. En pocos minutos alcanzamos la zona de Rubicera, concretamente la zona del Libro, y la cavidad vuelve a transformarse. Las galerías se ensanchan considerablemente y pasamos de avanzar arrastrándonos por laminadores a caminar por amplios conductos y grandes galerías, primero siguiendo el río Rubicera y, poco a poco, acercándonos al Pasamanos de la Araña y llegando a Sala de Espera. Habíamos tardado unas siete horas en alcanzar este punto, un tiempo que, según nos comentaron los compañeros que ya conocían esta travesía... Tiempazo! En nuestro caso, pese a haber entrado de forma escalonada, todos los equipos fuimos llegando prácticamente al mismo tiempo. 

Y ahora sí, llegaba el motivo por el que realmente estábamos allí. Después de la paliza que supone recorrer toda la Torca de Acebo, por fin RED PROFUNDA!!

Llegábamos a este punto con muy buenas sensaciones. La primera parte de la travesía había salido prácticamente según lo previsto y, después de unas siete horas de actividad, todavía conservábamos fuerzas y muchas ganas de descubrir esta parte del sistema.

Todo el recorrido cuenta con material inoxidable en muy buen estado, cadenas uniendo las reuniones y cabeceras cómodas y bien posicionadas, algo que facilita su descenso de forma rápida y segura. 

El primer gran obstáculo es el P80, fraccionado en tiradas de unos veinte metros que permiten descender con bastante rapidez. Al llegar a su base continuamos siguiendo el bonito río hasta alcanzar el P110. Probablemente este sea uno de los rincones más espectaculares de toda la travesía. Su cabecera cuenta con un rápel guiado que mediante un cable de acero (utilizando una polea homologada para este tipo de instalaciones) cruzas de una pared a otra del pozo mientras pasas a escasos metros de la enorme cascada que cae por su interior. La sensación es increíble, sin duda uno de esos momentos que se quedan grabados para siempre.





Tras el guiado, el descenso continúa con 5 fraccionamientos más. El último rápel merece una mención especial, ya que da nombre al conocido Pozo de la Ducha. Se baja atravesando de lleno el chorro de la cascada! Literalmente parece que estés descendiendo un barranco, es imposible llegar abajo seco (muy recomendable previamente ponerse un chubasquero...)

A los pies del P110 entramos por fin en Red Profunda. Los volúmenes vuelven a cambiar por completo y la sensación de pequeñez es absoluta. Las galerías son gigantescas y cuesta hacerse una idea de sus dimensiones. Desde aquí toca progresar de forma prácticamente horizontal, siguiendo los reflectantes en dirección suroeste, hasta alcanzar un enorme caos de bloques. Habrá que ir remontándolo poco a poco hasta llegar a la base del Gran Pozo del Mortero, donde nos espera la cuerda que habíamos dejado instalada el día anterior.

Y aquí ya no queda otra que mirar hacia arriba... y empezar a subir.


Cada persona tarda aproximadamente entre 40 y 45 minutos en superar los 140 metros completamente volados del pozo, por lo que es importante tener muy en cuenta los tiempos de espera. Tanto los que permanecen abajo esperando su turno como los primeros que llegan arriba pueden pasar varias horas prácticamente parados. En nuestro caso, siendo ocho personas, algunos tuvimos esperas de entre tres y cuatro horas (Es un detalle importante, porque se trata de una zona muy húmeda, con corriente de aire constante, y todos llegamos completamente empapados después de atravesar el Pozo de la Ducha. Si no se gestiona bien la ropa o la alimentación, el frío acaba pasando factura).

Y qué decir del volado del Gran Pozo del Mortero... Es una sensación imposible de explicar hasta que la vives. Puedes ver fotos o vídeos, pueden contártelo mil veces, pero no es hasta que estás suspendido en mitad del vacío cuando entiendes realmente la dimensión de ese lugar. Seguramente algún poeta nazca después de estar colgado tanto rato con la única compañía de una cuerda y la mismísima oscuridad. 

Una vez alcanzada la cabecera, solo queda esperar al resto de compañeros. Los últimos en salir tienen además el trabajo añadido de desmontar toda la instalación del P178, por lo que es fundamental repartir bien el material entre todos. En nuestro caso, los primeros que salimos asumimos parte de las sacas de los compañeros que desmontaban el pozo, llegando algunos a cargar dos sacas para facilitarles la salida. A esas alturas de la jornada, después de tantas horas bajo tierra, cualquier kilo de menos se agradece muchísimo.

Ya en dirección a la salida, las primeras dificultades que nos encontramos son el Lago del Mortero y la sucesión de marmitas del rio Leolorna. Si no quieres terminar nadando, todas se superan mediante una serie de pasamanos bastante atléticos. Este tramo se hace bastante exigente y obliga a sacar las últimas fuerzas que quedan. Una vez superada esta zona y dejado atrás el cruce del Cuivo, la progresión se vuelve mucho más agradecida. A partir de aquí solo queda ir remontando poco a poco hasta acercarnos a una de las salidas más impresionantes Cantabria: la boca del Mortero de Astrana. Es uno de esos lugares que nunca deja de sorprender. En nuestro caso alcanzamos la salida alrededor de las siete de la mañana. Fue un momento especialmente bonito. Habíamos entrado el día anterior con luz y, después de pasar toda la noche recorriendo las entrañas del sistema, salíamos justo con las primeras luces del nuevo día. Un final difícil de olvidar.

Ya en el exterior solo quedaba felicitarnos y disfrutar de la satisfacción de haber completado una actividad que, sin duda, recordaremos toda la vida. 

AGRADECIMENTOS

Simplemente, agradecer a todo el equipo la ilusión, la motivación y el enorme espíritu de superación que demostró durante toda la actividad. Da gusto compartir aventuras con gente tan potente en un lugar tan único y espectacular como el que pudimos recorrer ese día.

Por último, queremos agradecer al equipo de Red Profunda por todo el trabajo realizado para hacer posible esta variante, hay muchas horas detrás de proyectos tan ambiciosos como este. Finalmente a Israel Peña, por la impecable organización de la actividad y por darnos la oportunidad de poder hacer esta maldita locura. 

¡LA ESPELEO ÉS DURA!


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